miércoles, 28 de noviembre de 2007

Trozos

Marciano fue una de las primeras cosas que vimos Daniel y yo andando por el barrio. Encantado dijo el bicho emparedado; No, por favor, el gusto es nuestro, nos apresuramos a decir los dos a la vez. Creo que buscábamos algún sitio donde comer allí en Recoleta, o quizás un banco. Y yo seguro que no paraba de pensar en unas zapatillas amarillas de las que me había enamorado (esa tarde o quizás la tarde de después). Lo que sí es seguro es que marciano venía en son de paz, sin bandera blanca ni nada, porque los marcianos no gastan de eso (por no tener, no tienen ni países en ese universo suyo...).
Nos despedimos en un flash, y cenamos ravioles y sopa en el Rincón de un bar con fútbol y carteles de Manolete.

Preocupado al ver el plato a la mitad, y el tenedor ya dormido sobre la mesa, el señor camarero vino a preguntarme si es que tienen algo los ravioles. Los ravioles son muchos y muy grandes (abusones), y yo sola no puedo contra ellos. Daniel ya estaba en otro orden de cosas, concretamente en una ensalada de frutas. Yo contra los ravioles no podía, pero no tenía nada en contra de ellas. Y se me ocurrió al probarlas que aquello llevaba cava o algo así. Daniel, que sabe bien cuando sacar la calculadora del bolsillo de la camisa, sugirió que bueno, capaz y la piña estaba pasada, y que mejor pagábamos y nos volvíamos a la casa de Laprida para, por ejemplo, reorganizar los armarios.

Sacamos todo lo que había en la casa, y tratamos de recolocarlo como buenamente se pudo. Estaba claro que allí no se había ordenado desde hacía un tiempo, y descubrimos algunas cosas que nadie recordaba desde hacía rato. Encontramos algunos discos y cartas viejas que parecían no haber sido leídas en años. No eran nuestras, pero las leímos como si lo hubieran sido, porque de algo nos sonaban. En realidad Daniel leyó consigo mismo, contándome alguna palabra en alto, porque lo cierto es que no me gusta mucho mirar por las mirillas. Siempre hemos sido un buen equipo, así que poco a poco, el resto de trastos volvieron a los armarios; casi todo donde estaba, solo que sabiendo dónde está (por si hubiera que volver a por ello).

Un regalo es algo que se comparte con el otro, y por eso debe gustarnos a ambos por igual.

http://www.youtube.com/watch?v=mbTqqtS6D6g

viernes, 23 de noviembre de 2007

Louis en el museo; Miles en Palermo

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Louis cantaba desde dentro de una chimenea verde delante del museo, alto, para que se le oyera algunas calles más allá. En el museo había una cabeza de Diana cazadora, con su luna en la diadema y un beso de Rodin (entre otros pecados).

Marcelo tiene una tienda con muchos discos en Palermo. La tienda se llama Miles, pero en inglés. No te urgen a comprar desde detrás del mostrador, (como suele pasar en las tiendas en Buenos Aires -"nogracias.SOLOestoymirando...-"). Si la cara de despiste es obvia, Marcelo te deja caer un discreto "Si nesesitás ashuda para encontrar algo, nada más desíme". Y claro, le acabas diciendo. Le acabé diciendo porque Buenos Aires dicen que es tango, al menos en un pedazo, y yo quería mi pedazo del pedazo.

Antes de contestar a mi petición de ayuda, me interrogó como sólo saben hacer los argentinos cuando el tema es que vienes de España (donde todos tienen, como mínimo, un primo por parte de padre). Le inquietaba un poco saber por qué me desconcertaba la ciudad, y yo sin saber cómo quitarle la inquietud, porque ni tenía ni tengo aún muy clara la respuesta. No, que no es que no me guste. Se me ocurrió como razón de peso, que todos los maxikioskos, y los colectivos te exigen monedas, pero nadie te da nunca monedas, porque monedas en el país no hay muchas, y que por eso hacen siempre los precios redondos. Lo de las monedas me tuvo con cara de interrogación largo rato, y el chico que ordenaba los discos me dio una calurosa bienvenida al Sur.

Les felicité por el tango que sonaba bajo la conversación, así que Marcelo lo sacó de los altavoces sin decir nada, lo metió en su caja y me acompañó a buscar un segundo disco para emparejar a mi primera involuntaria decisión. Me miraba con cara de no le contés a nadie que te shevás los dos mejores discos de la tienda. Y decía bajito, como si se tratara de un secreto, que aquellos tangos al piano eran pero recontraclásicos, y que el tipo que tocaba era pianista de puro jazz. Le advertí con una sonrisa que me fiaba de él, y antes de darme mi pareja de tangos se aseguró con un guiño y un nuevo interrogatorio de que no me diera tiempo a escucharlos antes de salir del país (por si las devoluciones).

Mientras pagaba los regalos que me había hecho Marcelo, me retuvo aún un rato con cara de detective, que además de interrogar, hace deducciones. Y dedujo que a mí me gustaba el teatro seguro, y que tenía que ir a ver El Método en un teatro de Corrientes, porque me iba a gustar muchísimo especialmente por ver la versión argentina en Argentina con todas sus reputas, carajos, kilombos y boludeces, y que seguro que ya había visto la película, pero que sin duda esta versión en teatro me iba a gustar más. Y me apuntó el teatro, la obra, la dirección y una segunda alternativa por si acaso. Me dio pegatinas para separar los libros y me acompañó a la puerta para desearme feliz estancia en la ciudad y en el país. En el continente y en cualquier parte de la tierra - me pareció oírle mientras doblaba la esquina-.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Ejemplos de pasos en colores

A Lucas casi siempre es bueno seguirle los ejemplos. Escribir más a menudo (mucho, mucho más a menudo), para combatir el óxido, subir el saco de dormir para taparse en los autobuses, llevar un impermeable para la mochila, ponerse manga larga por si los mosquitos, y otras tantas cosas que Lucas dice sin afán consejero.

Allá en Buenos Aires, las enfermeras van vestidas de enfermeras por la calle, y también los ayudantes de dentista y los estudiantes de medicina en prácticas. Blancos, verdes o azules, eso sí, con los zapatos de calle y la chaqueta de diario (y creo que no sólo ocurre en Buenos Aires).

Daniel y yo estuvimos andando a ratos despacios por unos barrios y otros, cruzándonos con enfermeros y enfermeras, de milanesa en milanesa y despertando las alarmas de algunos garajes al pasar por delante, demasiado sensibles a las pisadas o los jerseys de rayas (digo yo que sería eso...). Vimos un Cabaret, descubrimos que hay McDonald's kosher (donde se comen bigmacs bendecidos por el rabino) y vimos un elefante bailando en un museo bien moderno. Otro día jugamos a cambio radical, más efímero mi cambio que el suyo, eso sí. Aunque yo estuviera menos reconocible, consiguió encontrarnos la Noche Blanca en San Telmo, y nos regaló unos cuantos grabados bonitos, otros no tanto y un cortoconcierto de jardín de cine de verano, a pesar de ser octubre.

Andando de Boca en Boca vi colores en las paredes onduladas por el caminito (el del tango, claro). En esa misma Boca de galerías de arte, tascas y canchas de fútbol hay una caja de bombones tocada por la mano de dios, que uno la mira por fuera, y se pregunta si no será efectivamente dios quien la sostiene de las grietas y arrugas que le vienen saliendo desde "probablemente antes de que la Argentina se fuera al pedo".

Ya volví a Madrid, al del metro que vuela poco, y al que me guarda la correspondencia mientras no estoy. El cuerpo se siente diferente sin la mochila, que vuelve cargada con desórdenes varios. Muchos cuentos y muchas telas de güipil usado. (Y todas las cartas que me quedan por responder).

viernes, 16 de noviembre de 2007

Muy al fondo a la derecha

- "Bienvenido a Air Europa Servicio de Equipajes. En breves momentos le atenderemos.
Wellcome to Air Europa Luggage Departament. Your call will be answered shortly (...tananananaaa)"
- ...
- tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu...
························
-"Bienvenido a Air Europa online, el centro para información sobre (blablabla...)"
- Hola, buenos días. Verá, yo quería hacer una reclamación. Resulta que ayer al mediodía, llegué en un vuelo desde Ciudad de México hasta Barajas via Cancún, y bueno, al deshacer la maleta me di cuenta de que faltaban algunas cosas de dentro.
- Ya.. para eso tiene usted que llamar al Servicio de Equipajes.
- Es que llevo toda la mañana intentándolo y nadie responde.
- Ya... A ver, ¿tiene el número del parte de irregularidad?
- ¿... perdón?
- Si, el Parte de Irregularidad de Equipaje, la reclamación que se hace en los mostradores de la sala de recogida del equipaje, en el momento en que llegó usted al aeropuerto y notó que le faltaban cosas en la maleta.
- Bueno, es que no acostumbro a deshacer las maletas en el aeropuerto...
- Ya... Bueno, pues entonces vaya al aeropuerto lo antes posible, al mostrador de incidencias de equipajes, para hacer la reclamación.
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- Hola, buenas tardes. Verá, yo quería hacer una reclamación. Resulta que ayer al mediodía, llegué en un vuelo desde Ciudad de México hasta aquí vía Cancún, y bueno, al deshacer la maleta me di cuenta de que faltaban algunas cosas de dentro.
- Pero, ¿con qué aerolínea llegó?
- El primer vuelo era de Aviacsa, pero la llegada a Madrid desde Cancún fue con Air Europa.
- Ah, entonces no es aquí. Tiene usted que ir a la T1, reclamo de equipajes de Air Europa.
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- Hola, buenas tardes. Verá,(...)
- Pero, ¿con qué aerolínea llegó?
- Air Europa.
- Ah, entonces debe dirigirse a esa señorita de allá.
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- Hola, buenas tardes. Verá,(...)
- ¿Tiene el número del parte de irregularidad?
- ... No, porque la maleta la abrí EN CASA.
- Ya... es que yo sólo podría ayudarle en caso de que hubiera llegado ahora mismo. Para hacer las reclamaciones una vez se ha salido del aeropuerto, debe llamar al teléfono de Servicio de Equipajes.
- ... He estado toda la mañana intentándolo y no ha habido manera.
- Ya... pues yo no sé qué decirle... inténtelo de nuevo. En cualquier caso le van a pedir que ponga una denuncia del robo en la policía; si quiere puede hacerlo en la comisaría que hay arriba.
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- Disculpe, ¿podría indicarme dónde está el puesto de la policía?
- Sí, arriba, todo para el fondo, donde la cafetería.
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- Hola, buenas tardes. Verá,(...)
- Pa eso primero tienes que poner una reclamación contando lo sucedido en AENA.
- Vale, pero la denuncia me la van a pedir de todas maneras, así que ¿no podría ir haciéndola ya que estoy aquí?
- Primero tiene que hacer la reclamación en AENA, en ese mostrador detrás de la columna.
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- Hola, buenas tardes. Verá,(...)
- Tiene que rellenar este impreso explicando lo sucedido. No se preocupe que de AENA seguro que le responden. Ahora han descubierto que están robando dentro del propio aeropuerto. Yo la próxima vez que vuele le pongo precinto por dentro y por fuera a la maleta.
- La mía de hecho lo llevaba, se lo puse en el aeropuerto en el DF. Cuando la recogí no lo tenía, pero no reclamé, porque venía sellada con un precinto de Aviacsa y con una mordaza puesta entre las cremalleras, así que pensé que lo habían revisado por seguridad, y luego vi que me habian robado.
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- Hola, ya tengo la reclamación de AENA.
- Bien, entonces ¿dónde sucedieron los hechos?
- ... bueno, yo vi que me faltaban las cosas al deshacer la maleta en casa. Lo que pasó es que yo la precinté (...)
- Ummm, bueno, como ha ocurrido lo que nosotros llamamos "en tránsito", quien se encarga de ello es la Guardia Civil. Todo ese pasillo hacia delante, hasta la T2.
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- Disculpe, ¿podría indicarme dónde está el puesto de la guardia civil?
- ¿...? En el aeropuerto no hay Guardia Civil.
- ... tengo que poner una denuncia y la policía me ha dicho que viniera a la T2, al puesto de la guardia civil.
- Ahhh, pues entonces es al final del pasillo este, junto a la cafetería.
- No, ese es el puesto de la policía.
- Ahhh, ¿...seguro que hay Guardia Civil? Espera que llamo a mi compañera. Sí, hola, que aquí hay una chica que me pregunta que dónde está el puesto de la Guardia Civil. ... Ya, hmm, sí. Vale. Que está abajo, en Llegadas de la T3.
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- Disculpen, ¿a ustedes les suena por aquí abajo dónde está la guardia civil?
- Es arriba, al final del pasillo, donde la cafetería grande.
- ... Bueno, creo que lo que hay ahí es el puesto de la policía. Una chica de AENA me ha dicho que es aquí abajo.
- Ummm, pues mira hija, no te sé decir, pero cuélate donde las maletas, y le dices al guardia que hay para que te indique, o pregunta al chico del mostrador.
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- Hola, buenas noches. Mira, estoy buscando el puesto de la guardia civil. Tu compañera en el mostrador de arriba me ha dicho que es aquí, pero no lo veo.
- Mira, te vas hasta el fondo del pasillo, sales a la calle, cruzas y verás un edificio; ahí está la Guardia Civil.
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- Hola, buenas noches. Verá, yo tenía que hacer una denuncia (...)
- Uyyy, no, eso no es aquí. Es decir, nosotros somos la Guardia Civil, pero la denuncia la tienes que poner dentro del aeropuerto, en la sala de llegadas, ahí, en la T3.
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- Hola, buenas noches. Verá, yo tenía que hacer una denuncia (...)
- A ver, ¿te han forzado la maleta?
- No, venía sellada por la aerolínea y sin el precinto que yo le puse.
- Uyyyy, pues olvídate, tus cosas no están en España, eso te lo digo yo.
- Ya me imagino, por eso quería poner la denuncia, para poder reclamar a la aerolínea. Y por cierto, nadie en el aeropuerto sabe dónde está la guardia civil...
- Bueno, también podías haber hecho la denuncia en la policía.
- ¡¡¡¡¡¡¡ La policía me ha dicho que como ha pasado "en tránsito" os encargáis vosotros!!!!!!
- La próxima vez le dices a la policía que no se puede negar a hacerte una denuncia. Pero vamos, que de todas maneras aquí mismo tampoco tenemos papeles para hacerla. Estamos en la sala 6, te tienes que ir todo el pasillo hacia allá, hasta llegar a la sala 1, en la T1.
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- Hola, buenas noches. Verá, yo tenía que hacer una denuncia (...)
- Sí, te vi pasar esta tarde por aquí... Bueno, también podías haber hecho la denuncia en la policía.
- ... La policía me ha dicho que de esto se encarga la guardia civil.
- La próxima vez le dices a la policía que no se puede negar a hacerte una denuncia. Bueno, voy a llamar a ver quién puede atenderte. Sí. No, que hay una chica que tiene que denunciar un robo dentro de la maleta. No, que llegó ayer y lo vio ya estando en casa. Sí, sí. Vale, te la mando para allá. Vete al fondo de la sala, y entra por la puerta que está abierta.
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- Hola, buenas noches. Verá, yo soy la de la denuncia.
- Ummmm, vale, pero es en la puerta de al lado. Esto es "Intervención de armas".
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- Hola, buenas noches. ¿Es aquí donde puedo poner la denuncia por robo en la maleta?
- Sí hija sí, a ver siéntate. De todas maneras la próxima vez no te apures, la haces en la comisaría de al lado de la cafetería y te evitas el paseo.
- . . .
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- "Riiiiiiiiing!"
- Cabo, es de la sala 6, que preguntan que si ha llegado la chica de la maleta...
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martes, 6 de noviembre de 2007

Pan y Agua

México se llena de calaveritas en el día de Muertos. Se hace y se come pan (Pan de Muertos, a partir de la receta secreta de la abuela). Se unta el pan con camote, se bebe ponche caliente, se ofrecen cosas a los muertos, frutas, dulces, sus comidas preferidas, sus caprichos de vivos. Se llena todo de la flor naranja, el Cempasuchitl, se quema el incienso y se llenan de olor a Muerto los pueblos y las casas. En los altares dentro de esas casas se colocan calaveritas de azúcar, con el nombre de los vivos, para recordarles que un día también morirán, y también calaveritas con el nombre de los muertos, para invitarles a que vengan a comer con los que andamos aún por aca.

En México también se llenan las calles de agua allá donde la lluvia cae sin parar, y la tierra no es capaz de tragársela toda. Ese agua se lleva nadando las casas, y se lleva a las personas sin darles la oportunidad de nadar. El sur de México se llena de agua, la lluvia decide sobre su propio día de Muertos, lo hace todo a su manera. La lluvia cae como le viene en gana, y la tierra hace lo que puede para abarcarla. Nadie ayuda a la tierra en ciertas partes de la Tierra, y por eso la tierra en algunos lugares se ahoga y en otros se muere de sed.

A mí las lluvias del otro día me alcanzaron lejos de esa tierra, y por eso no tuve que nadar para esquivar los árboles.

Esta tierra enseña a mirar con los mismos ojos, pero sin pantallas de por medio. Esta parte del mundo, América la del centro, América la del sur, como tantas otras tierras de la Tierra, miran para arriba. "Que llueva" desean unos, "Que pare de llover" desean otros.

Yo creo que la Tierra se hace un lio, y no sabe hacia donde deletrear. Quizás si trataramos de no confundirla con humos negros le resultaría mas fácil llover a gusto de todos.
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"Nada se pierde... todo se transforma(...)"