martes, 27 de marzo de 2007

Pica, poker, palabra

Algunas veces nos acordamos de lo que hicimos tal día. Yo hoy me encontré un cinco de picas en el suelo. Así que el que lleve los otros tres cincos perderá la mano seguro. Si va de póker, vaya. Yo encuentro todos los días algo para llevarme. Hoy el cinco; el fin de semana encontré unas palabras (sí, para llevar, por favor).

La palabra como una casa (como una casa que se mueve, como una roulotte) o como un camino. Lo mismo es. La palabra como mano que corta y pega, que cose, remienda, que fija, que une. Como mano (izquierda o derecha... que hoy me encontré con un gran defensor de la mano izquierda) que agarra al que escucha. Los hay habilidosos (conozco más de una, más de dos, más de tres...) que saben decir con una palabra lo que mil imágenes no reconocen.

Proyecto una casa con muchas plantas, llena de casitas pequeñas en espacio, pero de manos (izdas. y dchas.) grandes. En esa casa habrá una puerta para quien la quiera. Ya os iré avisando. Crecerá a lo alto, para que nunca deje de crecer (que tenga nubes en lugar de techo). Y tendrá buzones para que nos dejemos sorpresas y notas de las del cole. Se tenderá a tender la ropa en las ventanas, por si surgen flechazos entre las camisetas rojas y verdes. No habrá palabras como normas. Se permitirá adoptar cincos de picas abandonados, y otros cacharros. En casa habrá aire por todos lados, y ventanas más grandes o más pequeñas, según la ocasión lo requiera. Pondremos los chistes por listas, y seguro que hay quien pintará en las paredes. Lo mismo hay quien no quiere paredes. Yo os avisaré, lo prometo.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Asalto

Hacía algún rato que la casualidad no me asaltaba (porque la casualidad no llega: asalta). Creo que igual era porque le tenía la ventana de entrada algo cerrada. Estos días ando con la cabeza enterrada en papeles que me tratan de hablar de lo que será Praga. En un par de semanas podré explicarla a través de mis ojos, sin embargo, de momento leo, leo, leo (... mis disculpas a quien no conozca a Leo).

Subía escaleras mientras leía que las películas checas no son muy conocidas fuera de la gente checa. Aunque alguna se fue hace unos años en Oscar a Hollywood (¿o fue al contrario...?).

La peli del Oscar se llamaba Kolya.
Y yo pensando "Jo, no he visto ni una sola peli checa...".

Ya en casa, ("todo el día, todo el día pegada al ratón"), abrí el correo por quinta vez en el mismo día.

El correo me dijo que el martes puedo ir a ver a Kolya por acá en Madrid. Y llenar la mochila de mapas para no perderme por Praga (como si yo les hubiera dicho que me estoy yendo a Praga).

Ya nos ocurrió cuando quisimos volar a Italia: un ex-trabajador de Renfe nos recomendó ver La mejor juventud. Y apareció disponible (un par de días después) en un cine de Madrid (como si nosotras les hubieramos dicho que nos estábamos yendo a Italia).

El personaje de Nicola, italiano que viaja a Noruega, y que vuelve a Florencia para enamorarse, nos explicó todo lo que debíamos saber con sólo mencionar el "drrramatismo de las italianas".

A lo mejor Kolya se sabe alguna que lo explique todo sobre la ciudad de los cuentos.


NOTA: En el anterior texto pueden encontrarse frases robadas o tomadas como préstamo (si alguien reconoce la suya, se aceptan reclamaciones. Indemnización negociable)

martes, 20 de marzo de 2007

Para muestra, un boton

Quizás alguno haya perdido un botón negro hoy. Me lo he encontrado yo esta mañana. Es bien posible que sea de alguno de los que andáis por allá lejos, que habéis venido a Madrid a perderlo (lo de allá lejos también es para aquellos que están mentalmente allá lejos). El botón apareció dentro de una bolsazip pequeña pisada y repisada. Sigue negro, pero no intacto. Si nadie lo reclama como suyo, pasará a formar parte de mi fabulosa colección de pequeños trastos. El botón es cuatro trozos y un resquicio.

Están buscando dueño.
Aparte de eso, se aceptan donaciones al fondo del Tesoro (para futuros inventarios). Trastitos pequeños, (o mejor diminutos).
Y un eclipse con cara de botón, para quien no lo viera.

Todos a dormir debajo-un botón-ton-ton...

domingo, 18 de marzo de 2007

Que complicacion (... si se te para el corazon)

De momento, un pequeño homenaje a los realizadores. Seguro que no os trae ningún tipo de recuerdo...
EVERYBODY!!!!!!!!!!

("Amanece que no es poco" · Jose Luis Cuerda 1988)

Anoche al vagón del metro me siguió un ladrón de flores. Llevaba un poncho hecho de manta polar (blanca). Él era negro. Bastante, de hecho. Llevaba una bolsa verde de basura, llena de cosas, como un hatillo de recién escapado de casa. Por allá asomaban las flores robadas. Amarillas.
Llevaba un rodapié metálico enorme, y unos pantalones cortos rojos. El señor tenía la cara de Miles Davis (es curioso que su cara se pareciera a la única cara del jazz que reconozco...). Se sentó a mi lado, en el suelo, y comenzó a hacer ramos con las flores amarillas. Las flores, robadas de cuajo y atadas con trozos de la manta de nieve, estaban de pie en el centro del vagón (con los bulbos enteros, como huesos de aguacate), y con la excusa de la educación nadie miraba al falso Miles. Llevaba unas velas moradas, y me preguntó que qué estación era aquella. También llevaba un cutter gigante, pero traté de no darle importancia al detalle.

No le vi bajarse en mi estación. Pero un rato más tarde andaba reservándole un banco a su mujer (o eso decía) detrás nuestra, mientras nos contábamos por enésima vez el chiste del jaguar. Sí hombre. El chiste del jaguar...

¿Qué le dice un jaguar a otro...?

"¿... Jaguar yu?"

A mí me sigue haciendo gracia... Miles se había puesto unos pantalones largos (que no llevaba en la bolsa verde). En el metro me puso una de las flores sin raíz detrás de los pies. Ójala me la hubiera regalado.

Que no se os pare nunca el corazón.

sábado, 17 de marzo de 2007

Diogenes (... que deberia llevar acento)

Hace unos días, alguien me dijo que estaba justificando lo que quería hacer (en lugar de dar las razones por las que quería hacerlo...). J tenía razón (como tantas otras veces).

En este caso no sé si tengo alguna razón concreta para querer escribir a la vista de todos. Se me ocurren varias, pero eso no es lo que importa. Puede que sólo me las haya inventado.
(¿Cuántos blogs se habrán iniciado con la "reflexión" de para qué son iniciados?)

Reflexiones aparte, el caso es que es un poco raro levantar la voz para todos a la vez, en lugar de contar las cosas uno por uno. Quizás sea simplemente por la voluntad de contar algo de vez en cuando.

Seguro que me acabo contradiciendo un montón. Cada cual que lo lea con sus gafas. Y si me aburre, pues no lo haré ya más.
Este es un buen momento para contestar preguntas concretas (me encantan las preguntas concretas) con respuestas más o menos generales (o más o menos concretas), depende de la ocasión. Es un buen momento para inventarse las respuestas. Es un buen momento para llevarme la contraria. Es un buen momento para seguir con lo de recoger (perdón, recopilar) cacharros, fotos, palabras, cosas y que me sigan hablando de que tengo el síndrome de Diógenes (o que soy una "cartones", o una "basurita") (... y es un buen momento para saber dónde parar...).

Ayer vi una peli llena de celofán, también tenía barcos de fieltro, tipos con manos gigantes, gorros centroamericanos (creo), inventos con cables, y tipos vestidos de gato tocando la batería. Si a alguien le gusta alguna de estas cosas, creo que debe ir al cine a ver "La ciencia del sueño" de Michel Gondry.

Es un buen momento.
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"Nada se pierde... todo se transforma(...)"